En pequeños momentos de lucidez me doy cuenta de que no voy a ninguna parte y me paro, me encierro en mí misma y no dejo entrar a nadie. Pero esa lucidez dura poco y al cabo de un tiempo sigo con lo mismo, dando todo a los demás y recibiendo nada.
Como me dijo un gran amigo: «Las cosas que haces para ti, mueren contigo. Las cosas que hacemos por los demás, marcan nuestro lugar en el mundo».
Pero, cuando no estemos en el mundo... ¿qué más da lo que marca nuestro lugar en él?