martes, 24 de enero de 2012

I swam across, I jumped across for you.

De nada sirve dar todo y más por una persona.
De nada sirve actuar como la mejor amiga de alguien que quieres, precisamente, que no sea tu amigo, si no algo más.
Bueno, sí sirve. Sirve para que se forje una amistad, una buena amistad. Una peligrosa amistad.

Es paradójico que todos piensen que hay algo más que una amistad, que yo lo desee, y que no se materialice. Y es confuso. Raro. A veces incómodo.

Pero la culpa es mía, en gran parte. ¿En qué momento pensé que podríamos ser algo más que amigos? ¿Cuándo me consideré merecedora de una persona así? ¿Por qué no lo vi venir? ¿Y cuando me di cuenta, por qué no lo paré a tiempo?

Ahora me veo envuelta en una de las situaciones más extrañas, complejas, y difíciles de mi vida. Pero todas esas preguntas tienen una misma respuesta: la estupidez de la que siempre he ido acompañada.

Nunca debí haber pensado que podríamos ser algo más que amigos, ya que no puedo aspirar a tanto. No, no merezco tanto, y debí verlo venir. Debí haber parado a tiempo todo esto. Esto es algo obvio, pero sin embargo, algo que ya no puede cambiarse, que ya ha pasado. Ya no se puede salir de esta situación sin que alguno de los dos salga herido. O los dos.

Leo y releo esto, lo pienso y lo vuelvo a pensar. Qué incoherente es todo. Pero nadie puede afirmar que las cosas del amor sean racionales y coherentes.

Sin embargo, desde lo más profunda de la desolación e incoherencia te digo: mira las estrellas, y mira como brillan por ti y por todas las cosas que haces.

lunes, 16 de enero de 2012

Anger.

Ya no me importa. Hubo un tiempo en el que sí, en el que anteponía el bienestar de los demás al mío.

Hasta que me cansé.

Me cansé de luchar en vano, de estar siempre ahí, y recibir a cambio lo mismo de siempre: NADA.

Es momento de cambiar.

A partir de ahora seguiré la siguiente máxima: voy a dar lo mismo que recibo. Porque no es cierto eso de que todo el mundo da lo que recibe, y luego recibe lo que da, como decía cierta canción.

Poco a poco he ido aprendiendo a vivir por mí misma, y aunque me cuesta mucho, sé que saldré adelante. También sé que no estoy sola, aunque me sobren dedos de una mano para contar las personas que realmente están a mi lado.

"You won't be there for me, and I don't care at all".