lunes, 23 de abril de 2012

Me siento pequeña, vulnerable. Soy propensa a sufrir, hay quien puede decir que me gusta. Tal grado de masoquismo no puede ser normal. Sin embargo, acabo adentrándome en lugares que siempre desembocan en el mismo lugar: el sufrimiento. Puede que sea por inercia, o por costumbre.


En pequeños momentos de lucidez me doy cuenta de que no voy a ninguna parte y me paro, me encierro en mí misma y no dejo entrar a nadie. Pero esa lucidez dura poco y al cabo de un tiempo sigo con lo mismo, dando todo a los demás y recibiendo nada.


Como me dijo un gran amigo: «Las cosas que haces para ti, mueren contigo. Las cosas que hacemos por los demás, marcan nuestro lugar en el mundo».


Pero, cuando no estemos en el mundo... ¿qué más da lo que marca nuestro lugar en él? 

lunes, 19 de marzo de 2012

Dejar fluir las oportunidades.

No hace falta más de una hora para que su olor se adhiera a mi ropa. Cierro los ojos, inspiro, y un pequeño escalofrío recorre mi cuerpo. Es como si estuviera aquí, a mi lado. 


No es la primera vez, ni la última que pasa esto. Aunque mi mente ya juega con más ocasiones furtivas en las que poder encontrarnos. Pero es solo un poco de juego. Sé perfectamente que las mejores cosas surgen, no se planean.

A partir de ahora, la espontaneidad y la inconsciencia rigen mi vida. Se acabó eso de pensar.



lunes, 20 de febrero de 2012

El amor tiene límites. Pero no son siempre los mismos: cada uno pone los límites donde cree conveniente. Ya sea por pereza, miedo o inseguridad, acabamos limitando algo que si se dejara fluir libremente, sorprendería a más de uno. 

La vida es muy corta para establecer límites y para dejar de lado cosas por miedo a arrepentirnos. De los errores se aprende y de los palos también. 

Atrévete a comerte el mundo, deja que dé vueltas y mareate. Serás más feliz. Y si luego sufres, lo comido por lo servido. Sufrir es algo inevitable, por mucho que intentemos huir, el sufrimiento te alcanza tarde o temprano y por una razón u otra.

Reflexiones tontas que surgen tras una conversación casual en el césped con los compañeros de clase. Parece que no, pero hasta un rato de relax puede desencadenar tal hilo de pensamientos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

paralelismos.

En un mundo paralelo todo va bien. No tengo ninguna duda, no hay problemas de ningún tipo y no existe la soledad. No existe el dinero, se puede viajar libremente, conocer otras culturas y la tolerancia es algo real. Las crisis económicas solo son parte de la trama de los libros más vendidos. Hay paz en el mundo. El hambre no existe. La gente se quiere, se apoya. El miedo se esfuma.

A mí me da miedo afrontar la realidad. A menudo me refugio en ese mundo paralelo de sueños e ideas que desgraciadamente solo existe en mi cabeza. 

No quiero vivir el futuro. Me da miedo el futuro. Mi vida pierde el poco rumbo que tenía. 

Siento que la gente que me rodea solo forma parte del atrezzo de una vida que continúa sin ningún tipo de rumbo. Poca gente se ofrecería a cogerme de la mano, a guiarme y a ayudarme en esta aventura que cada vez presenta más riesgo. Y es que todo el mundo tiene miedo a la soledad, ¿no? Esa soledad es la más temida. Se puede sobrevivir de cualquier manera sin una pareja, pero no sin amigos.

Puedes tener la certeza más absoluta de haber encontrado a alguien que encaja dentro de tu concepto de perfección y tener la seguridad de que no va a abandonar un lugar de tu corazón, por mucho que intentes empujarlo con otras personas y echarlo de él. Pero sin embargo, es un dolor llevadero por que se supone que tienes más cosas en la vida. ¿Qué cosas?

Ni siquiera puedo refugiarme en los estudios porque no estoy capacitada para llevarlos adelante adecuadamente. La desilusión y la decepción invaden mi estado de ánimo. No voy a poder irme de Erasmus. Maldita economía. Maldita «dinerodependencia». Es una pescadilla que se muerde la cola. Si no hay dinero, no me puedo formar correctamente. Y si no me formo correctamente, nunca llegaré a conseguir dinero. Y así vamos. 

¿Qué se puede hacer cuando todo va mal? ¿Qué haces cuando estás cansado de buscar soluciones a problemas que no puedes resolver?

No lo sé, yo me vuelvo a mi mundo de fantasía.

martes, 14 de febrero de 2012

de paradojas.

Qué paradójico y contradictorio es que la persona que te quita el sueño te desee buenas noches, y añada que ojalá descanses mucho, como si de una princesa se tratara.

Cada día que pasa comprendo menos cosas sobre las circunstancias que me rodean. Que salga ya la cámara oculta, por favor.

domingo, 12 de febrero de 2012

«No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo aguante».

Cuánta razón. Pero lo bueno de los males es eso, que no son eternos.
Ojalá esta rabia y esta decisión sí duraran para siempre, porque me van a hacer falta para afrontar algunas cosas.

miércoles, 8 de febrero de 2012

impulsos.

Sé que me va a costar volver a sentir. Sé que me va a costar olvidarme de ti. Yo no sabía que algo así pudiera ocurrirme. Es más, al principio pensé que no era más que un capricho tonto. Ilusa de mí, que el capricho se alarga cada día prolongando esta tortura que nunca creí merecer. 

No creía yo en la existencia de sentimientos de semejante magnitud, ni de tal grado de compatibilidad entre dos personas. Pero todos los días se aprende algo, y yo hoy estoy aprendiendo una lección importante. Una lección que lleva fraguándose ya un tiempo, y que probablemente se complete con el paso de algunos días más.

Lo peor de todo es pensar que tú sabes que no vas a encontrar a nadie que esté ahí incondicionalmente para ti. Que vea en tus rarezas y defectos algunas de las cosas más adorables del mundo. Que le encante desafiar tu cabezonería y aguante con paciencia tus desplantes. 

Lo sabes, y te jode, porque sabes que vas a perder con el tiempo a una persona que es importante para ti, pero no lo es tanto como debería.



lunes, 6 de febrero de 2012

«Las estrellas nos miran como pequeños ojos curiosos llenos de morbo, mientras el agua del mar nos arropa y nos protege. La noche, nuestro testigo más fiel. Acortas las distancias que hay entre nosotros, con esa sonrisa pícara que te caracteriza. Sé lo que está pasando por tu cabeza. Continúas acercándote, y dulcemente tus labios besan los míos. En ese momento, creo reconocer esa sensación que suelen llamar "paz interior". Pero con una diferencia: mi paz interior es un ente externo, y me está rodeando con sus brazos».

En ese momento abro los ojos, esperando encontrar los suyos justo delante de mí. Pero no están. Todo se ha desvanecido al despertar, una mañana más, del mismo sueño. La frustración me invade cuando me doy cuenta de que ese sueño no es más que una pincelada dentro del cuadro que podríamos pintar juntos. Pero todo se queda en un sueño, un sueño que dista mucho de la realidad. A falta de recuerdos o de vivencias, buenos son los sueños. Y puede que ese sueño comparta escenario y protagonistas con algún momento de mi vida; pero en cuanto al resto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

martes, 24 de enero de 2012

I swam across, I jumped across for you.

De nada sirve dar todo y más por una persona.
De nada sirve actuar como la mejor amiga de alguien que quieres, precisamente, que no sea tu amigo, si no algo más.
Bueno, sí sirve. Sirve para que se forje una amistad, una buena amistad. Una peligrosa amistad.

Es paradójico que todos piensen que hay algo más que una amistad, que yo lo desee, y que no se materialice. Y es confuso. Raro. A veces incómodo.

Pero la culpa es mía, en gran parte. ¿En qué momento pensé que podríamos ser algo más que amigos? ¿Cuándo me consideré merecedora de una persona así? ¿Por qué no lo vi venir? ¿Y cuando me di cuenta, por qué no lo paré a tiempo?

Ahora me veo envuelta en una de las situaciones más extrañas, complejas, y difíciles de mi vida. Pero todas esas preguntas tienen una misma respuesta: la estupidez de la que siempre he ido acompañada.

Nunca debí haber pensado que podríamos ser algo más que amigos, ya que no puedo aspirar a tanto. No, no merezco tanto, y debí verlo venir. Debí haber parado a tiempo todo esto. Esto es algo obvio, pero sin embargo, algo que ya no puede cambiarse, que ya ha pasado. Ya no se puede salir de esta situación sin que alguno de los dos salga herido. O los dos.

Leo y releo esto, lo pienso y lo vuelvo a pensar. Qué incoherente es todo. Pero nadie puede afirmar que las cosas del amor sean racionales y coherentes.

Sin embargo, desde lo más profunda de la desolación e incoherencia te digo: mira las estrellas, y mira como brillan por ti y por todas las cosas que haces.

lunes, 16 de enero de 2012

Anger.

Ya no me importa. Hubo un tiempo en el que sí, en el que anteponía el bienestar de los demás al mío.

Hasta que me cansé.

Me cansé de luchar en vano, de estar siempre ahí, y recibir a cambio lo mismo de siempre: NADA.

Es momento de cambiar.

A partir de ahora seguiré la siguiente máxima: voy a dar lo mismo que recibo. Porque no es cierto eso de que todo el mundo da lo que recibe, y luego recibe lo que da, como decía cierta canción.

Poco a poco he ido aprendiendo a vivir por mí misma, y aunque me cuesta mucho, sé que saldré adelante. También sé que no estoy sola, aunque me sobren dedos de una mano para contar las personas que realmente están a mi lado.

"You won't be there for me, and I don't care at all".