Pegando mi penúltima pegatina, orgullosa a no poder más de mi examen de latín, caí en la cuenta de que, sin quererlo, estamos creciendo, madurando y que las responsabilidades crecen y crecen cada día que pasan, que ya somos adultos.
A mí todavía me quedan unos pocos meses para ser mayor de edad, pero el síndrome de Peter Pan me persigue. Por un lado, quiero ser mayor, independiente, poder hacer lo que quiera y cuando quiera sin tener que decir un "Sí mamá, volveré pronto"; poder ganar mi dinero, hacer con él lo que quiera... Pero cuando pienso en ello, y en todas sus consecuencias... no hago más que recordarme a mí misma que como estoy ahora no voy a estar nunca más.
Y a ver quien es el guapo que prefiere que no le hagan la comida, que no le laven la ropa, o que no le limpien la casa. El que prefiere trabajar y ganarse su dinero, con lo fácil que es pedírselo a los padres. Cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que ser una niña también tiene sus ventajas. Ser la niña de mamá, de papá, estar con la familia y disfrutar de ella... el futuro que quiero probablemente me haga alejarme de ellos y de algunas personas que también me importan mucho...
Eso es lo que de verdad voy a echar de menos, ni la comida, ni la ropa, ni la limpieza, crecer e independizarse poco a poco significa tener menos de ellos y más de tí misma, aunque afortunadamente sepas que ellos siempre van a estar ahí.
bonita foto (: actualizaa! jajaja
ResponderEliminarbesitoo !
friki! xd
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