Cada segundo que pasa significa un avance. Pero avanzar sólo significa ir hacia adelante, para bien o para mal, aunque todos demos una connotación positiva a ese término.
No hay más que observar a nuestro alrededor para ver que el avance es, en muchos aspectos, negativo.
Todos los adelantos realizados hasta ahora pueden ser más o menos productivos y hacernos la vida más fácil, pero esa comodidad que poco a poco acostumbramos a ver normal está corrompiendo nuestra sociedad.
No me gusta mirar a mi alrededor y ver cómo la dependencia de objetos es cada vez más importante. Hoy en día, la mayoría de la gente es más feliz con un móvil de última generación, una prenda o complemento caro, o un coche ostentoso.
Damos completamente de lado lo humano, lo que tenemos dentro y que realmente nos puede llevar a la felicidad; reflejarla en los demás y compartirla con todos ellos.
Por ello, la sociedad se convierte a la vez en individual y colectiva. Por una parte, cada individuo actúa pensando en sí mismo, pero intentanto resultar agradable a los demás. Bienvenidos al reino de la hipocresía.
No se puede pretender actuar como si se hicieses por una decisión personal cuando esa misma decisión se toma pensando en los demás.
Pero es sólo la forma en la que veo las cosas y mi manera de expresarlas, y entiendo que la mayoría no esté de acuerdo, pues forman parte de esa sociedad.
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