Nunca lo había tenido tan claro. Sé que podríamos hacer grandes cosas juntos, que de la mano seríamos las personas más felices del mundo. Nos complementamos. Encajamos casi a la perfección.
No creo que sea una casualidad que después de todo lo que ha pasado, el cómo nos conocimos, y el modo en que seguimos en contacto, el destino sea tan caprichoso de no terminarnos de unir.
Pero dicen que estas cosas suelen ser cosas de dos, y si uno de ellos no quiere, dos no se pelean. Ni se aman.
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