Como la rotura de un cristal cuando cae desde varios metros de altura.
Como una pirámide de cartas que son arrasadas por un huracán.
Como la planta que se marchita sin la luz del sol.
Abatida, desilusionada. Pero luchadora. La vida sigue.
Ya lo dice una cita que me gusta mucho, aunque no sé de dónde la he sacado: "No importa en cuantos pedazos tu corazón se rompió, pues el mundo no se va a parar a esperar que lo arregles".
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