miércoles, 8 de febrero de 2012

impulsos.

Sé que me va a costar volver a sentir. Sé que me va a costar olvidarme de ti. Yo no sabía que algo así pudiera ocurrirme. Es más, al principio pensé que no era más que un capricho tonto. Ilusa de mí, que el capricho se alarga cada día prolongando esta tortura que nunca creí merecer. 

No creía yo en la existencia de sentimientos de semejante magnitud, ni de tal grado de compatibilidad entre dos personas. Pero todos los días se aprende algo, y yo hoy estoy aprendiendo una lección importante. Una lección que lleva fraguándose ya un tiempo, y que probablemente se complete con el paso de algunos días más.

Lo peor de todo es pensar que tú sabes que no vas a encontrar a nadie que esté ahí incondicionalmente para ti. Que vea en tus rarezas y defectos algunas de las cosas más adorables del mundo. Que le encante desafiar tu cabezonería y aguante con paciencia tus desplantes. 

Lo sabes, y te jode, porque sabes que vas a perder con el tiempo a una persona que es importante para ti, pero no lo es tanto como debería.



lunes, 6 de febrero de 2012

«Las estrellas nos miran como pequeños ojos curiosos llenos de morbo, mientras el agua del mar nos arropa y nos protege. La noche, nuestro testigo más fiel. Acortas las distancias que hay entre nosotros, con esa sonrisa pícara que te caracteriza. Sé lo que está pasando por tu cabeza. Continúas acercándote, y dulcemente tus labios besan los míos. En ese momento, creo reconocer esa sensación que suelen llamar "paz interior". Pero con una diferencia: mi paz interior es un ente externo, y me está rodeando con sus brazos».

En ese momento abro los ojos, esperando encontrar los suyos justo delante de mí. Pero no están. Todo se ha desvanecido al despertar, una mañana más, del mismo sueño. La frustración me invade cuando me doy cuenta de que ese sueño no es más que una pincelada dentro del cuadro que podríamos pintar juntos. Pero todo se queda en un sueño, un sueño que dista mucho de la realidad. A falta de recuerdos o de vivencias, buenos son los sueños. Y puede que ese sueño comparta escenario y protagonistas con algún momento de mi vida; pero en cuanto al resto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

martes, 24 de enero de 2012

I swam across, I jumped across for you.

De nada sirve dar todo y más por una persona.
De nada sirve actuar como la mejor amiga de alguien que quieres, precisamente, que no sea tu amigo, si no algo más.
Bueno, sí sirve. Sirve para que se forje una amistad, una buena amistad. Una peligrosa amistad.

Es paradójico que todos piensen que hay algo más que una amistad, que yo lo desee, y que no se materialice. Y es confuso. Raro. A veces incómodo.

Pero la culpa es mía, en gran parte. ¿En qué momento pensé que podríamos ser algo más que amigos? ¿Cuándo me consideré merecedora de una persona así? ¿Por qué no lo vi venir? ¿Y cuando me di cuenta, por qué no lo paré a tiempo?

Ahora me veo envuelta en una de las situaciones más extrañas, complejas, y difíciles de mi vida. Pero todas esas preguntas tienen una misma respuesta: la estupidez de la que siempre he ido acompañada.

Nunca debí haber pensado que podríamos ser algo más que amigos, ya que no puedo aspirar a tanto. No, no merezco tanto, y debí verlo venir. Debí haber parado a tiempo todo esto. Esto es algo obvio, pero sin embargo, algo que ya no puede cambiarse, que ya ha pasado. Ya no se puede salir de esta situación sin que alguno de los dos salga herido. O los dos.

Leo y releo esto, lo pienso y lo vuelvo a pensar. Qué incoherente es todo. Pero nadie puede afirmar que las cosas del amor sean racionales y coherentes.

Sin embargo, desde lo más profunda de la desolación e incoherencia te digo: mira las estrellas, y mira como brillan por ti y por todas las cosas que haces.

lunes, 16 de enero de 2012

Anger.

Ya no me importa. Hubo un tiempo en el que sí, en el que anteponía el bienestar de los demás al mío.

Hasta que me cansé.

Me cansé de luchar en vano, de estar siempre ahí, y recibir a cambio lo mismo de siempre: NADA.

Es momento de cambiar.

A partir de ahora seguiré la siguiente máxima: voy a dar lo mismo que recibo. Porque no es cierto eso de que todo el mundo da lo que recibe, y luego recibe lo que da, como decía cierta canción.

Poco a poco he ido aprendiendo a vivir por mí misma, y aunque me cuesta mucho, sé que saldré adelante. También sé que no estoy sola, aunque me sobren dedos de una mano para contar las personas que realmente están a mi lado.

"You won't be there for me, and I don't care at all".

martes, 20 de diciembre de 2011

sin sentido.

Como la rotura de un cristal cuando cae desde varios metros de altura.
Como una pirámide de cartas que son arrasadas por un huracán.
Como la planta que se marchita sin la luz del sol.

Abatida, desilusionada. Pero luchadora. La vida sigue.

Ya lo dice una cita que me gusta mucho, aunque no sé de dónde la he sacado: "No importa en cuantos pedazos tu corazón se rompió, pues el mundo no se va a parar a esperar que lo arregles".




domingo, 11 de diciembre de 2011

Hoy es de esos días en los que no te entiendes ni tú mismo.

Quieres decir algo, y te quedas con las manos puestas en el teclado, sin saber qué poner, porque hay tantas cosas que podrían decirse, pero que tienes que callarte, o que simplemente no sabes cómo decir, que acaba desatando un sentimiento muy cercano a la frustración.

Sabes que necesitas hablar con alguien, de hecho, tienes muchas redes sociales abiertas, y sin embargo, te sientes solo. Hay cientos de personas al otro lado con las que podrías establecer contacto, pero no lo haces.

Es increíble como las redes sociales, que se supone que hacen que las relaciones sean más fáciles, pueden convertirlas también en algo frío. Cada día me gustan menos.

No las necesito cuando estoy en buena compañía, pero qué difícil es encontrar eso últimamente.

Y lo peor de todo es cuando, después de haber pasado un par de semanas muy bien acompañada, pese a todas las obligaciones que también han tenido que llevarse a cabo, te das cuenta que difícilmente se vuelva a repetir algo así, tener esa compañía todo el tiempo del mundo, y no empezar a echarla de menos ya cuando te estás despidiendo.

Pero todo esto siempre radica en el mismo problema: ese problema.

Es un problema que va a seguir presente mucho tiempo, porque quizás así sea como provoca menos sufrimiento, ya que dudo que tenga solución alguna, y quitármelo de en medio va a ser mucho más doloroso y difícil.

Todavía hay muchas cosas que quieren salir, pero que soy incapaz de plasmar aquí.
Ahora más que nunca este blog hace gala de su nombre.

domingo, 4 de diciembre de 2011

cosas de dos

Nunca lo había tenido tan claro. Sé que podríamos hacer grandes cosas juntos, que de la mano seríamos las personas más felices del mundo. Nos complementamos. Encajamos casi a la perfección.

No creo que sea una casualidad que después de todo lo que ha pasado, el cómo nos conocimos, y el modo en que seguimos en contacto, el destino sea tan caprichoso de no terminarnos de unir.

Pero dicen que estas cosas suelen ser cosas de dos, y si uno de ellos no quiere, dos no se pelean. Ni se aman.